SUMANDO CORAZONES

SUMANDO CORAZONES

BIENVENIDOS A ESTA NUESTRA ESCUELA DE VIDA

HE PLANTADO Y HA BROTADO. TODO LO QUE HABITA ESTE RINCÓN ES DE IDA Y VUELTA. QUE LA ROSA DEL GOZO FLOREZCA EN VUESTROS CORAZONES.


CANTO Y GRITO FUERTEMENTE A LA FUGACIDAD DE LA VIDA, DE AHÍ MI PASIÓN POR VIVIR SÓLO DE LO ÚNICO QUE POSEO CERTERAMENTE: EL INSTANTE .

LA AUTO-DEMOSTRACIÓN DE UNA BUENA AUTOESTIMA, DEL AUTO-REENCUENTRO, NO SE DA NORMALMENTE EN DÍAS SOLEADOS, ESA SITUACIÓN ES DEMASIADO SENCILLA, PARA RECONOCER Y RE-NACER EN LA LUZ HAY QUE SUMERGIRSE PRIMERO EN LA OSCURIDAD, ES AHÍ DONDE HAY QUE SER CONSCIENTE DE NUESTRA FUERZA, PARA ASÍ PODER TOMAR EL IMPULSO NECESARIO PARA LLEGAR A ACARICIAR A LAS ESTRELLAS.


TODOS VUESTROS COMENTARIOS ACARICIAN MI SER, MI ESENCIA, MI ALMA, MI TODA YO. SOIS AMOR... GRACIAS DESDE LO MAS PROFUNDO DE MI CORAZON..

Guerrer@s de Luz - Los autentic@s dueños de este blog

sábado

EL CUENTO DE LOS PLUMONES

En un lugar muy lejano en el tiempo y el espacio, había una familia que vivía en una pequeña comarca. Esta familia estaba constituída por el matrimonio y dos hijos, una niña y un niño. Casi diríamos hoy, una familia tipo.
Cada uno de ellos, al igual que todos los habitantes de ese pueblo, tenían en sus bolsillos una gran cantidad de plumones tibios con los que acariciaban a la gente.
Así vivían su vida Antonio, María y sus dos hijos. Expresaban constantemente su amor, acariciándose con los plumones tibios. Antonio lo hacía con su mujer y ella con él.
También sus hijos, los que rápidamente aprendieron a responder de la misma manera.
Un día, llego a la comarca una bruja. Su propósito era trabajar pero a medida que el tiempo pasaba, su trabajo iba cada vez peor. Claro, la gente sólo usaba los plumones tibios y con esto, todo problema estaba resuelto. Esto la encolerizaba y cada vez la separaba más de lo que ella sabía hacer. Entonces, decidió llamar a Antonio. Le dijo que había visto cómo su esposa acariciaba más a su hijo que a él. Que tuviera cuidado. Antonio no hizo caso de las palabras maliciosas de la bruja y se volvió a su casa. Poco tiempo después, la bruja insistió con su mentira y lo hizo así varias veces.
Un día estaban sentados a la mesa. Antonio tomó su plumón, acarició a Maria y le pidió la sal. Su hijo en ese mismo momento, acarició a su mare con su plumón y también pidió sal. María tomó el suyo y respondiendo primero a su hijo, le entregó el salero y luego con el plumón de su sonrisa, le pidió a Antonio que esperara.
Antonio recordó lo dicho por la bruja. Fue a verla y se lo contó.
La bruja insistió en que María amaba mas a su hijo que a él. Le entregó para defenderse una espina dura e irritante. Antonio la tomó con horror y sorpresa, pero no tuvo el coraje de decir “no” y la guardó en su bolsillo. A la noche, mientras conversaban en familia, el hijo le habló a María y la acarició con el plumón. Fue entonces cuando Antonio decidió poner a prueba el amor de María y le habó al mismo tiempo. María, con el plumón de su sonrisa, contestó primero a su hijo. Defraudado, Antonio comprobó lo que le dijera la bruja. Dolido, irritado, sacó la espina de su bolsillo y lastimó a María La esposa no entendió lo que pasaba. Sólo sentía dolor y sorpresa. No sabía que hacer ante la agresión, porque no comprendía la acción de Antonio. A partir de allí, cuando Antonio ponía la mano en el bolsillo o se acercaba a ella, María sentía miedo y se alejaba. Esta actitud enojaba mucho a Antonio. Supuso que su mujer ya no lo amaba, porque no le dejaba acercarse a ella. Reaccionó hiriendo con la espina cada vez más seguido.
María acudió a la bruja en busca de remedio para tal situación, y ésta le recomendó un arma semejante y se la entregó. La vez siguiente, cuando hubo tensión entre María y Antonio y el hijo vio a su padre sacar la púa y a su madre tratando de defenderse, sintió miedo también de ser atacado y se armó también él. Al verlo, su hermana hizo lo mismo. Su hermanita, por su parte, también se sintió desplazada por quienes estaban ocupados en atacarse mutuamente. Se hizo de otra púa y empezó a jugar el mismo juego y así ocupar un lugar destacado.
Poco tiempo después las plumas habían sido reemplazadas por púas y el vecino comenzó a tener miedo. Buscó una para él, y algunos meses más tarde, todo el pueblo tenía púas en los bolsillos. Cada vez que alguien se acercaba amenazantes mostraban una púa en la mano y por las dudas se defendían para no ser heridos por el supuesto adversario.
La época de los plumones tibios había terminado.

Dra. Elena Espinal gracías

3 comentarios:

David dijo...

Rosa!!

Un placer colarme en tu blog después de saber de él gracias a tu incursión en el mío.

Tus temas me interesan completamente, además tu especialización y demás labores profesionales siempre me han fascinado.

Me encanta Bucay, Chopra y tengo conocidos que trabajan en terapias como el reiki.
Además , el pasado año estuve en el forum de Barcelona en la convencion del señor Alex Rovira y el prestigioso Brian Weiss, donde quedé alucinado por diversas experiencias y clases de estos grandes maestros.

Un beso y un placer que te instales en mi rincón de las inquietudes y emociones.

Ah, eres de Cádiz!!
Esa tierra enloquece!!

ROSA LA ARAUCANA dijo...

David, cuando andamos en la misma senda, los caminantes nos encontramos irremediablemente. Si me instalé en tu blog, es porque me parece tambien muy interesante y muy nutritivo.
¿Coincidencias? no Causalidades . Yo tambien estuve en el forum respirando experiencias. ¡¡¡Y fueron tantas!!!
Un placer tenerte por mis caricias.

Mucha Luz

Anónimo dijo...

AMOR, es importante dar y recibir amor. Fuera las malas vibraciones, los rencores, las envidias, la maldad humana en general...

Nélida